Sena de Montelíbano, oportunidad para miles de vidas y para el San Jorge

La educación abre las puertas, mejora el mundo, genera oportunidades, genera paz; trabajar en pro de la educación es una de las labores más grandes que se puede hacer, por eso el Sena de Montelíbano se puede considerar como el proyecto más importante en la historia de la región del San Jorge, departamento de Córdoba.

Montelíbano es un municipio muy golpeado por la violencia, miles de jóvenes de esta localidad han sido atraídos por los grupos al margen de la ley y cientos de vidas se han perdido a lo largo de décadas en las guerras de los grupos ilegales. Situación parecida viven los siete municipios de la región.

Una sede de alguna universidad ha sido el clamor que por décadas han tenido los miles de jóvenes de la región, hasta ahora no habían sido escuchados. La construcción de una moderna sede del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) cambia la historia del San Jorge, por primera vez miles de jóvenes, miles de vidas tienen una verdadera oportunidad de cambiar su mundo.

El proyecto comenzó en el año 2016 y la primera fase estuvo lista en marzo de 2017. El objetivo era dar respuesta a las necesidades de los sectores agropecuario, industrial, agroindustrial, minero, comercial y logístico; además de brindar mayores oportunidades de desarrollo y empleo para los habitantes del sur de Córdoba. En esta fase se invirtieron 6.067 millones de pesos y permitió la apertura de programas como Técnico en Contabilización de Operaciones Comerciales y Financieras, Técnico en Sistemas y Técnico en construcción de edificaciones.


La construcción de esta moderna sede se origina luego de una alianza entre el SENA, Cerro Matoso y varias entidades estatales. Se visionó como un proyecto que beneficiara cada año a cerca de 6.000 aprendices en los niveles de formación técnica, tecnológica y complementaria.

“Dotada de alta tecnología, la nueva sede del Alto de San Jorge le apuesta a impartir formación de calidad a través de diferentes ambientes, entre los que se destacan los laboratorios de frutas y verduras, cárnicos, lácteos, cocina confecciones, metalmecánica, electricidad, refrigeración, automotriz, soldadura y construcción”, señaló Zaudith Teherán, administradora de la Sede de Montelíbano.

La segunda fase comenzó en el 2018 y terminó en octubre de 2019. Para su construcción se dio una alianza entre Cerro Matoso y el SENA, en la que la empresa privada aportó 3.446 millones, con el propósito de ampliar las áreas de formación para fortalecer los sectores productivos agropecuarios, de industria, comercio y servicios.

“Este proyecto beneficiará anualmente a unos 6.000 aprendices en los niveles de formación técnica, tecnológica y complementaria, y aportará para la intermediación laboral de los municipios de Ayapel, Buenavista, La Apartada, Puerto Libertador, San José de Uré, Montelíbano; además, al norte del departamento de Antioquia y el sur de Sucre y Bolívar”, afirmó Ricardo Gaviria, presidente de Cerro Matoso.

Contiene cinco ambientes de aprendizaje, completamente dotados y de última tecnología, especializados en temas de industria, desarrollo automotriz y otras disciplinas como soldadura, confección y construcción.

La tercera fase es la más grande, la inversión final será de unos 8.800 millones de pesos. Ésta tendrá una construcción de 1.200 m2 en donde funcionarán los bloques de Cárnicos, Fruver, Lácteo, Gastronomía, Control de Calidad y áreas administrativas. Además, se incluyen vías internas, paisajismo y una cancha polideportiva.

“Esta tercera fase se hizo bajo la modalidad de obrar por impuestos, es la primera que se hace en Córdoba. La construcción de toda la sede se llevó más de 18 mil millones de pesos. Hasta el momento se han capacitado unos 9 mil jóvenes de la región.  El Sena fue quien diseño toda la estrategia educativa de la nueva sede”, manifestó Gaviria.

Otras obras sociales de Cerro Matoso

Hace siete años Cerro Matoso creó un programa de becarios que ha beneficiado a 140 jóvenes, de los cuales 40 se graduaron en diferentes carreras y ya están inmersos en el mundo laborar o haciendo emprendimiento. También en lo relacionado con la educación, la empresa minera le entregó a la Universidad de Córdoba las antiguas oficinas de la Fundación San Isidro y allí, el Alma Máter, montó el programa de idiomas.

Cerro Matoso, en convenio con el Sena, trabaja en la preparación de monitores ambientales. A la fecha se han preparado 120, eso permitirá que sea la misma comunidad la que haga el monitoreo ambiental alrededor de la mina. También se prepara un grupo de personas en operación de equipo minero para que sean el semillero y se vayan vinculando en la operación de la mina, tanto en Montelíbano como en los nuevos proyectos de Queresa y El Porvenir, en Planeta Rica.

“Igualmente, se trabaja con las comunidades en proyectos productivos y mejoramiento de viviendas, se han intervenido 600 viviendas en el área de influencia de la mina. Asimismo, se les ha entregado a las comunidades cerca de mil hectáreas para que sean autosuficientes”, concluyó Ricardo Gaviria.

HISTORIAS DE VIDA DETRÁS DEL NUEVO SENA DE MONTELÍBANO

Para muchos habitantes de Montelíbano y de la región del San Jorge, Córdoba, la empresa Cerro Matoso es sinónimo de oportunidades educativas, laborales y personales; así lo dejaron claro cuando los consultamos y afirmaron que: “Ha sido una mano amiga, ellos han sido como esa fortaleza, esa ayuda idónea para el crecimiento como persona”.

Wilman Fuentes Hernández, el emprendedor que dotó la nueva sede del Sena

Wilman Fuentes Hernández, oriundo de Puerto Libertador, Córdoba, de 42 años, ojos marrones y alto; pero no más alto que los sueños que ha cumplido y que el agradecimiento que le tiene a Cerro Matoso, puesto que gracias a esa empresa logró ser independiente, educarse y salir adelante. Hablar de su infancia le trae mucha alegría, el tapabocas le cubre su sonrisa, pero sus ojos le brillan de felicidad; vivió muy dichoso en el campo con su familia hasta los 13 años, entonces la vida le dio un giro inesperado, la pérdida de su padre cambió todos sus planes.

Hace 15 años que vive en Montelíbano y hace 12 años creó su emprendimiento de cerrajería y soldadura con el apoyo financiero de la Fundación Cerro Matoso. Sentado en frente de la cafetería de los estudiantes de bar  y viendo el inclemente sol de las 10:30 de la mañana dice que: “Desde el inicio ellos me estuvieron acompañando en la parte financiera, todas las asesorías fueron suministradas por la fundación y me siento altamente agradecido porque ha sido esa mano amiga que me han acompañado en este proceso de crecimiento”.

 

En el Sena realizó dos técnicos, uno en Elaboración de Pinturas Metálicas y otro en Soldadura Eléctrica. Gracias al apoyo constante que ha recibido por parte de Cerro Matoso logra generar empleo a tres personas. Su empresa trabajó en la elaboración de la dotación del Sena fase II y III, así que debió contratar un equipo de 9 personas. A esto se le suma que la Fundación Cerro Matoso le dio la oportunidad de capacitar a 28 jóvenes en Cerrajería y Soldadura; como producto de ese trabajo construyeron un parque infantil para un CDI (Centro de Desarrollo Infantil). La empresa minera puso todo el material.

Ante la pregunta, ¿cree que con las obras sociales de Cerro Matoso su vida ha cambiado? Él, con mucha seguridad y firmeza en la voz, responde: “Bastante, yo creo que ha jugado un papel importante en mi pensamiento y desarrollo como persona emprendedora, yo me siento agradecido desde el inicio porque siempre han estado en mi proceso”.

 

Estefanía Córdoba Suárez, el rostro de uno de los miles de estudiantes que llegarán al nuevo Sena

Estefanía Córdoba Suárez, nació en Montelíbano, Córdoba, hace 21 años, hija de Víctor Hugo Córdoba y Hana Suárez, es madre de un niño de tres años y estudiante de Cocina en el Sena regional Montelíbano. Su padre, es obrero en Cerro Matoso desde hace 15 años.

Habla muy poco de su infancia, afirma que no le gusta mencionar muchos aspectos de esa época; no obstante, resalta que los abuelos la criaron y la formaron con principios y valores. Ahora, ella tiene la oportunidad de ser una de las primeras estudiantes de Cocina de esta moderna sede.

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Estaba muy feliz por su primer día de clases, por conocer las nuevas instalaciones. “Me parece excelente la idea de construir un Sena en Montelíbano, porque hay muchas personas que no tienen la capacidad de pagar una universidad, no tienen recursos para superarse. Las obras educativas que Cerro Matoso ha realizado ayudan a disminuir el índice de analfabetismo y de desempleo. Antes del Sena Montelíbano no había ninguna entidad pública para estudiar en la región del San Jorge”.

Los sueños de Estefanía ahora son culminar su técnico de Cocina, crear un emprendimiento de comida Gourmet, ya que Montelíbano no cuenta con este espacio; ser una joven independiente, sacar a su hijo adelante y estudiar inglés en la universidad. Al finalizar nuestra conversación dijo: “Gracias a Cerro Matoso hoy puedo seguir adelante”.

Xenia Patricia Rodríguez Herrera, una maestra que estrena la nueva sede

Xenia Rodríguez es de Cereté, Córdoba, en clases de alternancia o presenciales se transporta hasta Montelíbano; desde el año 2016 trabaja en el Sena como instructora en el área de protocolo en la mesa.

Mirando el sol, de pie, llevándose la mano a la cintura y con sonrisa contagiosa afirma que: “El Sena es mi institución más querida, he trabajado en muchas instituciones y me quedo en el Sena”. Seguidamente comenta: “Cerro Matoso ha tenido muchas labores sociales, pero lo que están haciendo ahora no tiene comparación, están haciendo una gran labor, pues con estas instalaciones del Sena se van a beneficiar muchas personas, va a cambiar la vida de mucha gente”.

Xenia agradece a Cerro Matoso por la oportunidad que les brinda a los jóvenes que desean cumplir el sueño de ser profesionales y tener un mejor futuro a través de la educación. “La vida de muchos cambiará con este Sena”, señaló.

Reasilda Osorio Pérez, el rostro de la empresa constructora de la sede

Para hablar con Reasilda Osorio Pérez, solo se necesita tener tiempo y disposición para escuchar las anécdotas de su vida, de su trabajo, de su juventud; es una señora arrolladora por su carisma y forma de ser. Resalta que siempre soñó con tener una empresa y ser independiente y que lo ha logrado gracias a Cerro Matoso.

Se casó a temprana edad con un hombre que trabajaba en Cerro Matoso y al ser esposa de un empleado de esta empresa tenía la oportunidad de estudiar en una universidad, oportunidad que no dejó pasar, aunque tenía un hijo, haciendo muchos sacrificios sacó adelante su carrera de Administración de Empresas.

Como producto de su trabajo de grado en la universidad nace su empresa, llamada FEVIAL S.A.S, la cual lleva 25 años prestando el servicio de construcción de edificios no residenciales; además, junto a su equipo de trabajo construyó la fase III del Sena de Montelíbano.

Resalta que, antes del Sena, los montelibanenses no tenían mayores oportunidades de estudiar y las pocas eran privadas, ahora se sienten contentos por la construcción de esta importante obra educativa.

En su rostro solo demuestra agradecimiento y felicidad por todo lo que ha logrado. “Hoy me encuentro muy agradecida con Cerro Matoso por este aporte maravilloso que ha hecho a la comunidad de Montelíbano y para todos los alrededores. El Sena es importante para toda la comunidad y para el desarrollo empresarial de la región”, afirmó.

Actualmente su empresa cuenta con 15 empleados y brinda servicios en todo el departamento de Córdoba y en la ciudad de Cartagena.

Dennis Arroyo Urbiña: la seguridad de la construcción en manos de una mujer

Dennis Arroyo, de 45 años, es una mujer monteriana, pero de corazón montelibanense desde hace 29 años, los mismos que lleva viviendo en el municipio. Madre de dos hijos profesionales, tecnóloga en Salud Ocupacional del Sena y Supervisora de HES (Higiene, Seguridad y Comunidad) desde hace 12 años en la empresa Fevial S.A.S

Tiene una vida llena de historias. Los dos hijos de Dennis estudiaron sus profesiones gracias a becas 100% de Cerro Matoso, incluso Dennis estudió gracias a esta misma empresa. Arroyo se siente muy entusiasmada por todo lo que ha logrado con la ayuda de la empresa de minería; ella asegura que: “El mayor cambio social de Cerro Matoso es la generación de empleo y que la mayoría de los empleados son de Montelíbano”.

Su vida quedó ligada a la construcción del Sena de Montelíbano, ella se encargó de la seguridad de dicha edificación. Señala que, gracias a los protocolos estrictos durante la construcción, no sufrieron pérdidas de vida en la pandemia ni hubo accidentes que lamentar.

Ana Carolina Correa, encontró un lugar para realizar sus sueños

Ana Carolina Correa Aguas estudia Técnico en Soldadura, ella dice que sueña con tener un mejor futuro para sí y su familia, así como mejorar su nivel laboral. “Me parece muy buena la iniciativa que ha tomado la empresa Cerro Matoso, ya que le abre paso a un mejor futuro y mejor calidad de vida a los jóvenes de la región”.

Ella espera graduarse y poder crear su propio emprendimiento; o bien, tener la posibilidad de trabajar en la empresa Cerro Matoso. Es madre de dos hijos y vive en el barrio San Francisco, de Montelíbano. La carrera que escogió no tiene muchas mujeres ejerciéndola, pero dice que gracias al Sena y a Cerro Matoso puede hoy hacer realidad su sueño.

Luis Carlos Rojas, uno de los jóvenes que anhelaba esta obra

Luis Carlos Rojas estudia Mecánica Industrial, tiene dos hijos y sabe que ahora podrá mejorar su calidad de vida. Dice que él, como muchos jóvenes de Montelíbano, estaban esperando una obra como esa desde hace mucho tiempo, para él es lo mejor que han podido hacer por la región.

Vive en Montelíbano y conoce bien las dificultades de los jóvenes en la región, sabe de los peligros a los que se enfrentan por la falta de educación; por eso, cree que el Sena de Montelíbano es una bendición que abre puerta a los sueños de los muchachos del San Jorge. Hoy, está a punto de terminar y agradece a la empresa Cerro Matoso por la visión de crear un lugar para que miles puedan estudiar.

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